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Durmiendo

por Mati
viernes, 29 de mayo del 2009 a las 03:22
guardado en

 

A las seis de la tarde, Marina abrió un poco los ojos, vio que él seguía ahí, a su lado, y siguió durmiendo. Todas las tardes de febrero echaban la siesta juntos, en el sofá, junto a la chimenea. Estaban abrazados y todo parecía ir bien.

Hace apenas unas horas la casa era una jaula de grillos, las amigas de Marina, los amigos de siempre, la familia,... todos menos Patricia.

La llamaron al móvil, pero nada, siempre lo mismo, el maldito buzón de voz, -No te preocupes-le decían sus amigos - seguro que al final aparece con alguna sorpresa de las suyas y se trata de una broma, ya sabes como es...

 La chimenea permanecía encendida, él personalmente se había ocupado de ponerla a punto por la mañana para que no se apagara hasta muy tarde. La única luz que había en aquel salón era la de la chimenea la cual creaba unos extraños reflejos sobre sus rostros que eran muy bellos. Sí, realmente eran muy hermosos los dos, se parecían tanto... Él era ingeniero en telecomunicaciones y ella... bueno, ella era demasiado pequeña para ser algo aun. Contaba con tan solo cuatro años y era incapaz de dormir la siesta sola, tenía que dormir con su papá.

Aquel día resulto ser muy raro, estaban acostumbrados a las "gracias" de mamá, Patricia se las ingeniaba siempre para sorprenderlos y el día del cuarto cumpleaños de su hija Marina no iba a ser menos...pero esta vez, era diferente, nunca había faltado a una comida familiar y menos si era el cumpleaños de su hija. Debería de haber llegado de su viaje hacia las dos.

 A esa hora todo estaría a punto en el salón familiar: cientos de globos, serpentinas, canapés, regalos por doquier... no faltaba nada, ni siquiera la piñata. Nadie le dio importancia al hecho de que Patricia no llegara a tiempo, estaban acostumbrados a su falta de puntualidad, aunque Daniel, su marido, estaba algo preocupado.

Al final de la fiesta, recogieron, cayeron rendidos en el sofá y se quedaron dormidos Marina y Daniel.  Los invitados se habían marchado hacía ya un buen rato.

Él se desperezó un poco y la miro plácidamente, después miró con desgana el Rolex que le regaló su mujer por navidad y su corazón dio un vuelco de repente. Eran las ocho de la noche y él se había quedado dormido. Se despegó delicadamente de su hija y se puso en pie tratando de recuperar la consciencia,- ¿qué ha pasado?- Dio una vuelta por la casa tratando, infructuosamente de encontrar a Patricia, deseando en su fuero interno que todo hubiera sido fruto de una pesadilla y que ella se encontrara viendo la tele en la salita de la parte de arriba del dúplex que compartían desde que se casaron, hacía ya siete años. Pero no, ella no estaba arriba, ni en ninguna parte de esa casa que se le hacía inmensa sin su presencia.

Volvió a coger su móvil para llamarla pero, ¡mala suerte!, no tenía batería.

 La angustia se iba apoderando de Daniel a medida que pasaba el tiempo y no encontraba el maldito cargador. En ese momento sonó el timbre de la puerta. Daniel dio un suspiro de alivio, -por fin- gritó.

Al abrir la puerta se quedó atónito, se vio a sí mismo frente a él. No podía ser, seguro que estaba soñando,- no te asustes, soy tu ángel y vengo a avisarte de que Patricia ha tenido un accidente de coche viniendo para casa, ella estará bien. 

Daniel, de pronto, dio un salto fatídico del sofá que le hizo dar con sus huesos en el suelo. Estaba sudoroso y tan pálido que parecía un fantasma.- ¿Qué te pasa, papá?- le preguntó Marina-mañana es mi cumpleaños, ¿crees que vendrá mamá a tiempo?

Ahora lo comprendía todo, había sido tan solo una pesadilla.- ¡Buf! por poco me muero del susto- y con una sonrisa asintió con la cabeza a su hija, que lo miraba como quien mira a un dios, era su papá, era el sol.

Después de la siesta, todo fue normal, hicieron los preparativos para la fiesta del día siguiente y Daniel llamó a Gloria para que le hiciera de canguro por esa noche. 

-Yo tengo algo que hacer cariño, mañana temprano mamá y yo estaremos aquí cuando tú te levantes, prometido.

Marina se quedó algo triste pero se conformó porque Gloria la hacia reír y se llevaba muy bien con ella.

Daniel salió de su casa un poco intranquilo, aquel sueño había sido tan real que no se lo podía quitar de la cabeza. Estuvo toda la tarde conduciendo hasta Asturias para recoger él mismo a Patricia y darle una sorpresa. Efectivamente, cuando llegó al hotel ella estaba cenando y al verlo, se levantó de un salto y le abrazó como si no se hubiesen visto en años.- Amor, cuanto te he echado de menos, anoche tuve un sueño terrible- Él no la dejó hablar y la besó largamente, después cenaron juntos. En el restaurante había una orquesta que tocaba una música muy romántica y bailaron abrazados como cuando eran novios. Más tarde salieron  de la mano del hotel. Daniel no quiso esperar al día siguiente para volver a casa, además le había prometido a su hija que volverían pronto. Aunque Patricia no entendía nada, también prefería llegar a su hogar cuanto antes. Él no la había dejado terminar pero aquella tarde había tenido un sueño muy desagradable. Daniel  la condujo hasta el coche, antes quería llevarla hasta aquella playa donde siempre iban tras una separación de algunos días, para ver el amanecer juntos. No se había dado cuenta de lo mucho que la quería hasta ahora y no la quería perder. Estaban felices como nunca, no existía el resto del mundo, no existían los problemas, sólo ellos. Más tarde continuaron camino de regreso a su ciudad.

De pronto, algo se cruzó en su camino en medio de la carretera, fue como un destello, como un flash.

 Daniel no sabía bien que había sido, el caso fue que se salieron de la carretera chocando contra un árbol.

 Eran las seis de la mañana y...todo acabó de repente. Él, muerto en el acto, ella, herida grave.

A las 8 de la mañana suena un timbre en la puerta del dúplex número 66 de la calle Paz. Un policía  le comunica a la niñera que los padres de la niña a la que está cuidando han tenido un accidente de tráfico y que, aunque la mujer está herida, se recuperará, pero que el hombre ha fallecido.

Gloria se quedó encogida por el susto, pero lo más le impresionó fue el increíble parecido del policía con Daniel.

Niña de luna

por Mati
viernes, 29 de mayo del 2009 a las 02:58
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Una mañana que llovía se encontró en la playa una concha, una de esas que solía vender en el mercadillo los sábados en su pueblo. Era un pueblo marinero, de esos que el olor a mar es permanente, que está totalmente adherido a la piel de sus pobladores. Luna, como la llamaban, vendía pequeñas cosas que hacía con sus propias manos en el mercadillo de aquel pueblo marinero del Sur. Esos objetos eran mágicos, tenían la facultad de hacer feliz a la gente que los compraba.

"Son amuletos de fortuna" decía la gente. Y cada vez que Luna acudía al mercado de los sábados a vender esas pequeñas cosas, se las quitaban de las manos.

Luna era una muchacha linda, de ojos de aceituna, mirada limpia y labios como el coral. La llamaban así porque una noche apareció en el pueblo como surgida de la nada. La encontraron unos pescadores en la playa, ella tan sólo contaba con cinco años de edad, no hablaba. Nadie la reclamó nunca, jamás se supo de dónde venía, ni quién la dejó allí en aquella playa. Dicen que aquella noche había una luna tan llena y grande que la hacía resplandecer, y gracias a ello, consiguieron verla.

¡Qué pena! Tan pequeña y sola, quien sabe qué hubiese sido de esa niña de no ser por aquella gran luna que la iluminaba...

Se convirtió en la alegría del pueblo y aunque habían puesto anuncios en todos los periódicos de tirada local y nacional por si aparecían sus padres, en el fondo, nadie quería que esto pasara. Era una niña muy especial, irradiaba alegría, bondad, felicidad... Conseguía sacar lo mejor de cada uno de los habitantes del pueblo con tan solo una sonrisa. "Es una sirena": decían unos; "no, es un ángel que nos manda el cielo".No se ponían de acuerdo. El caso es que la llamaron Luna y... esperando, esperando a que apareciera algún familiar que la reclamara, pasó el tiempo y Luna se hizo mujer.  En realidad era hija del pueblo, todos la adoraban y aunque todos jóvenes la deseaban ella solo miraba al mar.

Luna nunca habló, nadie supo su origen jamás, pero   no importaba, estaba bien así.

Aquel día pasó algo, llovía y Luna paseaba por la playa, la misma playa que conocía su secreto, la misma que le regalaba día a día esos pequeños regalos: conchas, caracolas, exvotos de bronce, perlas de alguna ostra perdida...Ella los llamaba cachivaches, eran especiales, pero lo cierto era que se trataba de objetos sagrados de una ciudad tribal que hace muchos siglos sepultó el mar.

 Luna fue enviada para hacer felices a las personas que vivían en ese pueblo. Los Dioses vieron que era un pueblo honrado, lleno de buenas gentes que merecían un premio y los bendijo con una niña que les traería la dicha y la alegría a sus pobladores. Pero, como iba diciendo, un día sucedió algo extraordinario. Al recoger esa concha sintió algo especial. Fue un presentimiento, una cálida brisa le acaricio su hermoso rostro. Era un hermoso caballero. Apareció de pronto y al verla distraída, no pudo resistir la tentación de soplarle en la mejilla.

Permítame que me presente, hermosa criatura, mi nombre es Al-Mar, soy capitán de un barco que, para mi desgracia, ha naufragado, aunque los dioses parece ser que han querido hacer una gracia conmigo, ya que he sido el único de mi tripulación que ha salido con vida de este amargo trance. Y aquí me veis con vida mas sin barco, ahora no sé qué va a ser de mí.

A todo esto la linda muchacha no dijo ni una sola palabra, estaba extasiada mirando los ojos de este extraño capitán. Le eran tan familiares... tenían el mismo color de su mar, un mar turquesa, como aquellas joyitas que solía dejarle cada mañana en la orilla. Entonces por vez primera se produjo un milagro, Luna, la dulce luna habló. Tenía la voz de las sirenas, una voz cálida, casi se diría de terciopelo y dijo: - Tú eres Al-Mar, aquel a quien siempre esperé.

Al-Mar al escuchar su preciosa voz pensó "los dioses me perdonaron la vida porque tenía que conocer a esta maravillosa sirena, pero no puedo quedarme en este puerto, debo partir, comprar otro barco y vivir mil aventuras".

En los tres meses que Al-Mar estuvo en aquel pueblo marinero del sur fue muy feliz, pero un día tuvo que marchar y Luna quedó llorando en la playa viendo como Al-Mar marchaba. Cada día de lluvia Luna volvía a la playa en busca de su capitán y al ver que no estaba, se resbala por su mejilla una lágrima que al caer a la arena, se convertía en perla.

Hoy Luna cumplió 100 años, nunca nadie se explicó por qué ella nunca envejeció. De pronto, apareció un barco, en lontananza. En su bandera había dibujada una luna. Al llegar a puerto, aquel que bajó del barco fue, ni más ni menos que el capitán Al-Mar en busca de "su" Luna con muchos presentes, entonces le contó que había recorrido el mundo entero buscando tesoros para entregárselos en prueba de su amor, que nunca le dijo nada porque pensaba que no era digno de una princesa como ella y pensaba que no lo aceptaría si no era rico. Entonces,  Luna lo miró a los ojos, esos ojos de mar que ella añoró durante tanto tiempo y le dijo:" Querido Al-Mar te he amado como a ningún otro hombre pero yo ahora solo puedo darte esto", y le ofreció un cofre. Después de ésto, dio media vuelta y se fue.

Al-Mar quedó desolado allí en la playa, en la misma playa que hacía mucho, mucho tiempo no se atrevió a declararle su amor. Abrió el cofre y descubrió miles de diminutas perlas. Al-Mar no comprendía nada, ¿qué quería decir esto?

Al ver perdida la contienda, se le escapó una lágrima que al caer en la arena se hizo piedra.

Cuentan que Al-Mar se marchó a un lejano país rodeado de mar por todas partes y que en las noches de luna llena sueña con su sirena, que están frente a una chimenea y que son felices. Y de Luna...nunca más se supo nada, dicen que como vino, se fue. Solo dejó sus pequeños tesoros, el pueblo siempre fue fructífero. A pesar de las guerras y los desastres que había alrededor, nunca pasó por allí la mala fortuna. Desde aquella noche en que los Dioses bendijeron aquel pueblecito marinero del sur con aquella niña venida del mar.

 

No es bueno pasear de madrugada en abril

por Mati
viernes, 29 de mayo del 2009 a las 02:50
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Ayer me encontré a Hammer y a su amiga la lesbiana. Era muy tarde, yo observaba desde la calle el antro de siempre. Un nauseabundo olor a sudor y orina inundaba el local, lo sé porque el olor salía por la puerta.

 Se veían borrachos por doquier, desparramados por el suelo como cucarachas aplastadas. Putas baratas acosando al personal, algunos viudos buscaban afectos olvidados, alcohol de garrafón. Era el único local que permanecía abierto en el barrio.

 Yo, como siempre que volvía de la fábrica a eso de las tres de la madrugada, pegaba la nariz al asqueroso cristal de aquel antro para observar, solo por un rato, los despojos humanos que se hacinaban en ese lugar.

Tenía una especie de ventanal desde el cual se podía  divisar el interior de aquella pocilga, y es que no se podía llamar de otra manera. Aquella noche, como tantas noches veía ir y venir a aquellos seres que parecían sacados de un thriler, un tanto autómatas, que vagaban por el local, no se sabía en busca de qué, e inventaba sus historias, tristes historias, por supuesto. Algunas veces me inventaba un final feliz, otras, imaginaba un suicidio colectivo en el que morían todos y así el barrio quedaba limpio de escoria. Pero ayer fue diferente, estaba Hammer, el gran Hammer y su inseparable amiga la lesbiana.

Me preguntaba qué hacían esos dos allí.

Les llamábamos "los fashion" en el instituto porque se creían mejor que todos nosotros. ¡Va! Solo  porque sus padres eran ricos en un barrio de pobres. Ellos decían que sus padres eran mejores que los nuestros porque se dedicaban a los negocios. Sí, sí, negocios, menudos negocios hacían esos. Eran traficantes de...bueno de todo lo que se pueda traficar.

Pero al parecer Hammer y su amiga no lo sabían, aunque, claro está, eran los únicos de aquel barrio que lo ignoraban. Imagino su decepción al enterarse de los  verdaderos negocios de papa.      

 En aquel antro solía  estar casi siempre un tío al que gustaba llevar sombrero de copa y chaqué aunque, menudo chaqué, estaba para el arrastre. No llevaba camisa y solía ponerse una servilleta de papel atada al cuello a modo de pajarita. Yo le llamaba "el conde" e imaginaba que habría sido un hombre muy rico y poderoso en algún momento de su vida. Imaginaba que habría sido joven alguna vez, tal vez lo era actualmente. El problema de los alcohólicos es que no se les puede poner edad, así que decidí que podría tener sobre los cincuenta o así.

 En mi imaginación, el conde era muy orgulloso y se le daban muy bien los negocios de joven, no llegó a sacar una carrera aunque su padre se empeñara mucho en ello. Pero él no necesitaba estudiar para ser feliz, además, por tal de fastidiar a su padre hacía lo que fuese. Sacaba dinero de cualquier cosa, era el rey del trapicheo, invitaba a quien se le arrimara y le bailara el agua. Las mujeres se le pegaban como lapas, él se creía un triunfador, ¡pobre diablo!. Ni que decir tiene que su padre le desheredó por considerarlo incapaz de manejar su inmensa fortuna, la cual donó a las hermanas de la caridad a su muerte. El conde siguió trapicheando hasta  que lo detuvo la policía.Después  perdió credibilidad. Se dio a la bebida y, como no tenía bastante dinero, quiso sacarlo de las maquinas tragaperras- "No va a ser este trasto mas listo que yo"- decía riendo a grandes carcajadas. Por desgracia, como suele suceder, le sonrió la suerte del principiante, ganó las primeras partidas y...se hizo también ludópata.

 Estaba  tan ensimismado pensando  un final para la historia del tío del chaqué, que no me di ni cuenta de que acababan de salir Hammer y su amiga.

-¡Qué tal te va, tío! ¿Te acuerdas de nosotros? Hammer y Mónica. Estudiamos juntos en el instituto. Bueno si se puede llamar estudiar a lo que hacíamos. ¿A qué te dedicas ahora?

-Pues trabajo en la fábrica de jabón- no quise ser mas preciso. En realidad era el dueño pero no me apetecía demasiado hablar con ellos.

-¿No entras?- instó Hammer abriendo la puerta de aquel antro-te presentaré a unos amigos que probablemente te ayuden a encontrar un trabajo mejor. Al menos ganarás mas dinero- dijo Hammer riendo.

-No, gracias- contesté yo.

Pero Hammer insistía e insistía  y, como me resistí, su amiga me asestó dos puñaladas en el costado.

Eso es todo, comisario. Yo, ayer a las tres y media de la madrugada estaba en la puerta de aquel maloliente y asqueroso tugurio por casualidad y no sé hacia dónde fueron Hammer y su amiga.

 

Felicidad

por Mati
viernes, 29 de mayo del 2009 a las 02:25
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Hoy hace un maravilloso día de viento.

Es primavera y, sin embargo,

el cielo es gris,

hojas sucias ruedan por el suelo,

flores secas caídas.

Quedan en los árboles

las más fuertes,

las que serán las más hermosas.

Llueve, y sin embargo, soy feliz.

El mar, con su color gris

anuncia que pronto

sus tonos turquesas volverán.

Nunca es tarde para reír,

reír a carcajadas.

Soñar, vivir,...

Sentir que late un corazón,

que el tiempo anda, pausado,

ausente en nuestras prisas.

Caminando inexorablemente, lentamente,

pero avanza y tú no lo ves,

y sientes que se te escapa,

y piensas en mañana,

y, mientras tanto, no vives,

ni sueñas, ni cantas...

Mi mar

por Mati
viernes, 29 de mayo del 2009 a las 02:18
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Duermo en mi mar.

Mil recuerdos llenan mi cabeza.

Antes, una niña,

sueños de libertad, amistad.

Lengua de tierra se introduce en mi mar,

es mi Cabo.

Arrecifes de sirenas, focas monje, jabegotes.

Y un faro que alumbra mis sueños,

mi paz.

Olas de espuma blanca, agua clara, sal.

Gatos blancos, negros y amarillos

 

Nada

por Mati
viernes, 29 de mayo del 2009 a las 01:57
guardado en

Puedes imaginar cualquier situación y,

por inverosímil que parezca

siempre dará respuestas

a tus dudas.

Sientes que te ahogas,

gritas, lloras,...te desesperas.

Solo consigues una cosa:

NADA.

La nada de las cosas

es solo nada.

Intérnate en la aventura,

luchar contracorriente

no vale en este juego.

Solo conseguirás una cosa:

NADA.

Viajero

por Mati
viernes, 29 de mayo del 2009 a las 01:51
guardado en

Caminaba cansado, rendido.

Llegó arrastrando los pies,

con las fuerzas tan mermadas

que se fueron quedando

por el camino.

Frente a él, aquella roca

plana, ancha,...

Se sentó y dijo"hasta aquí mis fuerzas"

No para el viajero

por llegar a su destino

Se detiene solamente a descansar.

Nacida para ser feliz

por Mati
viernes, 29 de mayo del 2009 a las 01:25
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Hace algunas semanas mi mejor amiga me dijo"a pesar de que haya habido personas que se han empeñado en lo contrario, yo he nacido para ser feliz".

Nacida para ser feliz...eso es la gran verdad que he estado siempre buscando.

Es cierto que todos nacemos para ser felices, pero no lo sabemos, y nos engañamos diciendonos a nosotros mismos que la vida es una m... y que no nos merecemos la felicidad.

Para el que todavia no se haya percatado, la felicidad estriba en la capacidad que tenemos los seres humanos de disfrutar con la alegría agena. Un guiño, una sonrisa, un abrazo amoroso,...son la mayor fuente de felicidad que podamos imaginar.

El amor egoista solo nos aporta lo que al sediento el beber agua de mar.

Un saludo amoroso a quien lea esto, espero despertar una sonrisa, al menos.

Sobre el blog

El blog de MatidelCabo

Enamorada de la vida,
coleccionista de sorpresas,
de amigos, de recuerdos, de besos,
de piedras, pequeñas piedras
recogidas en los caminos
de los paseos de domingo
por tu cuerpo.
Colecciono atardeceres,
luces y sombras,
olvidos y recuerdos,
despedidas...
Me gustan los libros,
los viejos libros de mi abuelo,
mis nuevos libros de mañana,
atardeceres, mi mar.
Después, la luna.
Despertar contigo en la playa,
la brisa de la mañana,
los pétalos de una flor,
EL AMOR.

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Comentarios

Durmiendo (MatidelCabo)
Muchas gracias Leonardo. Muy bonita la fotografIa y muy tierna... ;-)...(02 jun)
Durmiendo (lunadelCabo)
Muchas gracias Luz! seguiré escribiendo :-D...(31 may)
Durmiendo (Luzdeluna)
Precioso escrito. Te seguiré leyendo, para algo somos tocayas de cumpleaños, o como se llamaría, ......(30 may)
Durmiendo (leonardocipet)
;-) Hola... :-) Bienvenida... :-) excelente relato...hasta pronto ;-) saludos :-D...(30 may)
Nada (MatidelCabo)
eso qué quiere decir? XP...(29 may)

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